La Era de Acuario: un umbral para el ser humano que sirve a sus semejantes
De acuerdo a diversos especialistas, desde el año 1954 nos encontramos en la Era de Acuario. Este signo está representado por la figura del aguador, quien, según la mitología griega, es Ganímedes, un hermoso joven raptado por Zeus para que sirviera a los dioses.
A través de esta simbología, se puede especular acerca de diversas ideas: si en la Era de Piscis el hombre se encontraba inmerso en las profundidades del conocimiento –representado por el agua- ahora, en Acuario, es capaz de asirlo en una amplia vasija, sirviéndolo mesuradamente según la ocasión.
En Acuario, el pensamiento ha penetrado en el interior del individuo, instaurando en él la ley de la mente y atenuando la ley meramente sentimental que hasta ahora había regido sus actos. Al llegar a Acuario, estamos más cerca de la armonía psíquica y espiritual… ¡pero aún falta mucho trabajo!
En la figura del aguador se puede observar otro elemento clave: los fines del ego no son los más importantes para este nuevo ser humano, porque él es un siervo que está en capacidad de dar y compartir las abundantes aguas del conocimiento.
En ninguna Era precedente, el conocimiento se ha democratizado tanto y en tan poco tiempo como en Acuario. El fenómeno de INTERNET, la mundialización de las comunicaciones y los negocios, revelan un creciente e indetenible proceso de interconexión planetaria.
En los tiempos que corren, todas las culturas se mezclan; las disciplinas científicas y humanísticas se acercan; el saber mágico y el saber tecnológico se funden en armonioso mestizaje; y las religiones y credos espirituales empiezan a ver más sus similitudes que sus diferencias.
Podríamos describir la figura del Hombre de Acuario con estas palabras del maestro Jesús: "El que quiera ser grande entre ustedes, sea servidor de los demás; el que quiera ser el primero, hágase servidor de todos, igual que yo. No he venido a que me sirvan, sino para servir" (Mateo, 10:16).
De esta manera, los seres de Acuario, integradores, eclécticos, poseedores de conocimiento, son además, hombres y mujeres de servicio, capaces de asistir a sus semejantes y manejar inteligentemente sus emociones… como el agua que fluye y es capaz de adaptarse a cualquier espacio.